Desarrollo web · 8 min de lectura
Mantenimiento de una página web: qué incluye y qué pasa si no se hace
Qué cubre de verdad el mantenimiento de una web, en qué se diferencia una web con plugins de una hecha a medida y qué pedir por escrito.
Por Pablo Cabaleiro · Desarrollador de aplicaciones móviles en Action
El mantenimiento de una página web es el trabajo que la mantiene segura, funcionando y al día después de publicarla: actualizaciones de seguridad, copias de seguridad, renovación del dominio y del certificado, comprobar que los formularios y los pagos siguen llegando, pequeños cambios de contenido y vigilar que no se vuelva lenta. No incluye rediseñarla ni añadirle funciones nuevas, que se presupuestan aparte. Y lo que cuesta depende sobre todo de cómo está hecha la web y de con cuántos servicios externos se conecta.
Lo planteamos siempre en la propia propuesta de mantenimiento y evolución de webs para empresas de Galicia, porque una web se publica una vez y se mantiene durante años. Es el equivalente web de lo que contamos sobre el mantenimiento de una app: qué entra, qué no, qué lo encarece y qué conviene dejar por escrito antes de firmar.
Qué es mantener una web (y qué no)
Mantener es que la web siga haciendo lo que hacía el día que se publicó, con seguridad y sin sorpresas. Evolucionarla es hacer que haga cosas nuevas: una sección más, reservas online, otro idioma. Rediseñarla es cambiarle la cara. Son tres trabajos distintos, y mezclarlos en una cuota mensual sin detalle es la forma más rápida de que nadie sepa qué está pagando.
Tampoco es mantenimiento el posicionamiento en buscadores, las campañas o escribir contenido nuevo cada semana. Pueden contratarse con el mismo proveedor, pero son otros servicios.
Qué incluye el mantenimiento de una página web
Un mantenimiento que merezca el nombre cubre, como mínimo, esto:
- Seguridad y dependencias. Actualizar el gestor de contenidos, los plugins y las plantillas si los hay, o las librerías y el framework si la web está hecha a medida. Cada pieza publica parches de seguridad a su ritmo.
- Copias de seguridad. Automáticas, guardadas fuera del servidor de la web y probadas: una copia que nunca se ha restaurado es una esperanza, no una copia.
- Dominio y certificado. Que se renueven a tiempo, que el dominio esté a nombre de tu empresa y que el certificado de seguridad no caduque y deje un aviso de «sitio no seguro» en el navegador.
- Formularios que llegan. Comprobar cada cierto tiempo que los mensajes de contacto, las solicitudes de presupuesto y los avisos llegan a una persona. Un formulario puede dejar de enviar sin que la web muestre ningún error.
- Pagos y reservas. Si la web cobra o reserva, revisar que la pasarela, sus credenciales y los correos de confirmación siguen funcionando, con una compra de prueba cuando cambia algo.
- Pequeños cambios de contenido. Horarios, precios, un evento, una foto. Conviene que el contrato diga cuántos entran y cómo se piden.
- Velocidad. Vigilar que no se degrade: basta una foto de varios megas subida a la portada para hundir la carga en el móvil.
- Enlaces y redirecciones. Si una página cambia de dirección, redirigir la antigua para no perder visitas ni posicionamiento.
- Textos legales y cookies. Mantenerlos al día cuando se añade una herramienta nueva, como una analítica o un píxel de publicidad.
- Accesos. Saber quién tiene las contraseñas del dominio, del alojamiento y del panel, y que tu empresa tenga una copia.
Cada cuánto: un calendario de mantenimiento
Ordenado por frecuencia, que es como conviene pedirlo y comprobarlo:
- Cada mes: actualizaciones de seguridad, copia de seguridad comprobada, una prueba de los formularios (y de una compra o una reserva si la web cobra) y un vistazo a la velocidad y a los errores.
- Cada trimestre: restaurar una copia en un entorno de pruebas, revisar quién tiene acceso al dominio, al alojamiento y al panel, repasar enlaces rotos y redirecciones, y poner al día los textos legales y las cookies si se ha añadido alguna herramienta.
- Cada año: renovar dominio y alojamiento, comprobar que el certificado se renueva solo, sustituir los plugins o dependencias que han dejado de mantenerse y revisar si la web sigue respondiendo a lo que necesita el negocio.
Web con plugins o web a medida: dos mantenimientos distintos
Una web con gestor de contenidos y plugins, como las que se hacen con WordPress, se mantiene a base de actualizaciones frecuentes del núcleo, la plantilla y cada plugin, comprobando que no se rompan entre sí. Tiene un panel de administración expuesto en internet, objetivo habitual de los ataques automáticos, y a menudo licencias de plugins de pago que hay que renovar cada año. No es un problema en sí: es un trabajo que alguien tiene que hacer con regularidad y con una copia hecha antes de cada actualización.
Una web a medida, como las que hacemos con React y Next.js, se genera como páginas estáticas o renderizadas en el servidor, sin un panel de administración expuesto ni plugins que parchear. Tiene menos piezas de terceros que se muevan, y su mantenimiento consiste sobre todo en actualizar las dependencias del proyecto y vigilar el alojamiento. La contrapartida es que un cambio de estructura necesita a un desarrollador, salvo en lo que se dejó preparado para que lo edites tú: en Samoa Café, por ejemplo, la carta se cambia desde la propia web.
Una tienda en una plataforma como Shopify está en medio: la plataforma mantiene el núcleo y la seguridad, y a ti te toca mantener el tema, las aplicaciones instaladas y el catálogo.
Qué pasa si nadie mantiene la web
Muchas veces la web no se cae: deja de hacer su trabajo sin que nadie lo note:
- Formularios que no llegan a nadie durante meses, mientras la web parece funcionar perfectamente.
- Webs que no se pueden actualizar sin llamar al informático, porque nadie sabe ya cómo están hechas o quién tiene las claves.
- Un dominio o un certificado que caducan y dejan la web fuera de servicio o con un aviso que espanta a cualquiera.
- Un plugin con una vulnerabilidad conocida que acaba en spam, redirecciones extrañas o un aviso de Google sobre el sitio.
- Una web cada vez más lenta, foto a foto y plugin a plugin.
- Las claves en manos de una sola persona que un día deja de contestar.
Si reconoces alguna, empieza por lo que más cuesta recuperar: el acceso al dominio y una copia de seguridad que puedas restaurar. Otras señales de que una web pierde clientes las repasamos en cinco señales de que tu web pierde clientes.
Qué encarece el mantenimiento web
Lo que más mueve el coste del mantenimiento no es el tamaño de la web, sino cuántas cosas pueden fallar en ella:
- Integraciones con tu programa de gestión, tu sistema de reservas o tu CRM: cada conexión es una pieza más que vigilar.
- Pagos y cuentas de usuario, porque un fallo ahí se traduce directamente en ventas perdidas.
- La cantidad de plugins y servicios de terceros, cada uno con su calendario de versiones.
- La frecuencia de cambios de contenido que esperas que haga otra persona.
- Idiomas, porque cada cambio se hace varias veces.
- El tráfico y sus picos: una web que vende entradas no se vigila igual que una de presentación.
Actualizar en vez de rehacer: el caso de París de Noia
París de Noia es una de las orquestas más conocidas del circuito de verbenas gallego, fundada en 1957. El encargo no fue hacer una web nueva, sino actualizar la que tenían: una web de presentación que reflejara su trayectoria y su repertorio, con un calendario de próximos conciertos siempre al día. Ese calendario se convirtió en la referencia de su público para seguir la agenda, en lugar del aviso disperso por redes sociales. El caso está en la ficha de París de Noia.
«Contratamos sus servicios para actualizar la página web de Paris de Noia y la han dejado perfecta, con un toque súper moderno y actual. Trabajan impecablemente.» Adrián Rodríguez, de París de Noia, en su reseña de Google.
La lección sirve para muchas webs que llevan años sin tocarse: antes de proponer empezar de cero, vale la pena revisar qué se puede aprovechar. Los contenidos, las direcciones que ya posicionan y las imágenes buenas no se tiran porque sí.
Qué pedir por escrito antes de contratar el mantenimiento
- Qué tareas incluye y con qué frecuencia: actualizaciones, copias, revisiones de formularios y pagos, renovaciones.
- Qué no incluye y cómo se presupuesta: funciones nuevas, rediseños, contenidos nuevos.
- Cómo se pide un cambio, por qué canal y quién lo atiende. Mejor si es el mismo equipo que construyó la web.
- Qué se considera urgente y en cuánto tiempo se responde a una incidencia de ese tipo.
- Las copias de seguridad: cada cuánto se hacen, dónde se guardan y cuándo se probó por última vez a restaurarlas.
- A nombre de quién están el dominio, el alojamiento y las cuentas, y una lista de accesos entregada a tu empresa.
- La salida: si hay permanencia y qué te llevas si cambias de proveedor (código, copias, accesos).
Y es lo que el cliente nota después de publicar. Carla Hermida lo resumió en su reseña de Google: «…siempre están a disposición del cliente, antes y después de la puesta en marcha de nuestra página web.»
En Action Development, agencia de desarrollo web con oficina en Vigo, el mantenimiento se plantea en la propia propuesta (actualizaciones, cambios de contenido, copias de seguridad y soporte) y lo hace el mismo equipo que construyó la web. Si todavía estás en la fase de hacerla, mira cómo trabajamos las webs a medida en Vigo. Y qué mueve el precio de hacerla, en cuánto cuesta una página web.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta mantener una página web al mes?
Depende de cómo esté hecha y de cuántas cosas pueden fallar en ella. Una web de presentación necesita poco; una con pagos, cuentas de usuario, integraciones o muchos plugins necesita bastante más. Aparte van los costes fijos de dominio, alojamiento y licencias. Pide que el presupuesto detalle las tareas incluidas, no solo una cuota.
¿Es obligatorio mantener una web?
No hay una ley que obligue a contratar un mantenimiento, pero sí obligaciones que lo exigen en la práctica: los textos legales y el aviso de cookies tienen que reflejar lo que la web hace de verdad, y si la web recoge datos personales, como un formulario de contacto, el RGPD exige medidas de seguridad adecuadas para protegerlos.
¿Qué incluye un servicio de mantenimiento web?
Como mínimo, actualizaciones de seguridad, copias de seguridad probadas, renovación de dominio y certificado, comprobación de formularios y pagos, pequeños cambios de contenido y vigilancia de la velocidad. Las funciones nuevas y los rediseños no son mantenimiento y se presupuestan aparte.
¿Puedo mantener yo mi web?
En parte, sí. Los cambios de contenido los puedes hacer tú si la web tiene un editor para ellos. Las actualizaciones de un WordPress también, siempre con una copia hecha antes de cada una. Lo que conviene dejar a un profesional son las actualizaciones de una web a medida, las integraciones y los pagos.
¿Qué diferencia hay entre el hosting y el mantenimiento web?
El hosting o alojamiento es el servidor donde vive la web: lo alquilas a un proveedor y lo mantiene él. El mantenimiento es el trabajo sobre tu web: actualizarla, hacer y probar copias, comprobar que todo funciona y hacer pequeños cambios. Tener un buen alojamiento no sustituye al mantenimiento.
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