Desarrollo de apps · 7 min de lectura
¿Hacer tu app o tu web con IA o con una agencia?
Qué puedes hacer tú con IA o con un constructor, dónde se queda corto y cuándo compensa pasar a una agencia, explicado sin vender lo que no necesitas.
Por Pablo Cabaleiro · Desarrollador de aplicaciones móviles en Action
Con IA o un constructor puedes hacer un prototipo o una web sencilla; con cobros, datos de clientes o integraciones, suele hacer falta una agencia. La diferencia no está en quién escribe el código, porque hoy una herramienta de IA escribe buena parte de él, sino en todo lo que hay alrededor: los datos, los pagos, la publicación en las tiendas, la seguridad y quién lo mantiene dentro de dos años.
Lo contamos desde un estudio que desarrolla apps a medida para empresas en Vigo, con el sesgo que eso implica, así que verás también cuándo no hace falta agencia. Para muchos proyectos, no hace falta.
¿Qué hacen bien la IA y los constructores?
Más de lo que se admitía hace unos años, y conviene aprovecharlo. Funcionan bien para:
- Prototipos. Una idea que puedes enseñar en un móvil o en un navegador para validarla con clientes o con socios antes de gastar nada serio.
- Webs sencillas y de contenido fijo. Una presentación, una página con horarios y contacto o una landing que cambia poco.
- Herramientas internas pequeñas. Un calculador o un formulario para tu equipo, usado por pocas personas y sin datos delicados.
- Ordenar tus ideas. Escribir qué pantallas necesitas, qué datos maneja y a quién sirve. Aunque luego lo desarrolle otra persona, ese trabajo ya está hecho.
Si tu proyecto cabe en esta lista, hazlo tú. Suele salir más rápido y más barato que encargarlo, y un prototipo propio es un punto de partida muy útil para hablar con cualquier proveedor.
¿Dónde se quedan cortas?
No es que no puedan escribir código: es que una app o una web de negocio es mucho más que código. Estos son los puntos donde más se nota:
- Backend y datos. Cuentas de usuario, permisos, base de datos y copias de seguridad. Un prototipo funciona con datos de prueba; un servicio con clientes reales tiene que aguantar muchos usuarios a la vez y evitar que alguien vea lo de otro.
- Integraciones. Conectar con tu ERP, tu pasarela de pago, tu facturación o tu CRM exige gestionar errores, reintentos y decidir qué sistema manda en cada dato. Ahí es donde las conexiones se rompen meses después, no el primer día.
- Tiendas online. Pagos, impuestos, envíos, devoluciones y conexión con el catálogo y el stock. Para vender, lo habitual es una plataforma como Shopify o un desarrollo a medida; una web generada sin más rara vez cubre todo eso con fiabilidad.
- Publicación en App Store y Google Play. Cuentas de organización con número D-U-N-S, fichas, cuestionarios de privacidad, una cuenta de prueba para el revisor y la revisión de cada versión. Además, Apple rechaza las apps que son solo una web metida en un envoltorio. El proceso completo, en publicar en App Store y Google Play.
- Mantenimiento. Apple y Google cambian requisitos cada año, las dependencias se quedan antiguas y las credenciales caducan. Alguien tiene que responder cuando algo falle un viernes por la tarde.
- Propiedad y dependencia de la plataforma. Dónde vive el proyecto, si puedes exportar el código y el alojamiento, a nombre de quién están las cuentas y qué ocurre si la herramienta cambia sus condiciones o deja de existir.
- Seguridad, privacidad y accesibilidad. Si recoges datos personales, el RGPD exige medidas de seguridad, y los textos legales y el aviso de cookies tienen que reflejar lo que la web hace de verdad. Ninguna herramienta responde por ti si algo falla.
¿Cómo decidir: IA, constructor o agencia?
Contesta a estas preguntas sobre tu proyecto. Puedes hacerlo tú con IA o con un constructor si:
- Es un prototipo para enseñar o validar, no un servicio en producción.
- No cobra, no guarda datos personales de clientes y no se conecta con otros sistemas.
- El contenido cambia poco o lo cambias tú.
- Si deja de funcionar una semana, no pasa nada grave.
Y conviene hablar con una agencia si:
- Cobra, reserva o gestiona pedidos.
- Guarda datos personales de clientes o de empleados.
- Tiene que hablar con tu ERP, tu CRM o tu programa de gestión.
- Va a estar en App Store o Google Play.
- Dependes de ella para ganar dinero o para trabajar cada día, y tiene que durar años.
Con las webs pasa igual que con las apps: una presentación la resuelve un constructor, pero una web que vende entradas, cobra cuotas o gestiona reservas conectada al software del negocio ya es otro trabajo, el de webs con pagos y reservas conectadas a tu gestión en Vigo.
¿Qué se suele olvidar cuando lo haces tú?
Aunque tu proyecto cabe en un constructor, hay tareas que la herramienta no hace por ti y que se olvidan con facilidad:
- Probar de verdad. Que los formularios llegan a alguien, que el pago se cobra y que la recuperación de contraseña funciona. Un formulario puede dejar de enviar sin que la web muestre ningún error.
- La versión móvil. Google indexa la versión móvil de tu web: si solo la has revisado en el ordenador, estás mirando la versión equivocada.
- La velocidad. Una foto sin optimizar en la portada basta para hundir la carga en el móvil.
- Los textos legales y las cookies. El aviso legal, la política de privacidad y la de cookies tienen que coincidir con las herramientas que la web carga de verdad.
- Los accesos y las copias. Quién tiene las contraseñas del dominio, del alojamiento y de la herramienta, y una copia que puedas restaurar.
Nada de esto es imposible para quien lo hace por su cuenta. Lo que cambia es que alguien tiene que acordarse de hacerlo y de repetirlo cada vez que se toca algo.
¿Y si empiezo con un prototipo y luego voy a una agencia?
Es un buen camino si lo planteas bien. El prototipo enseña lo que quieres y ahorra reuniones, pero sirve como briefing, no como cimiento: lo habitual es que la versión definitiva se construya sobre una base técnica pensada para crecer, y que lo que aproveches sea lo aprendido (qué pantallas, qué usuarios, qué datos).
Para aprovecharlo, lleva a la primera reunión:
- El prototipo y las pantallas, para que se vea qué quieres.
- Quién lo va a usar y qué hace cada tipo de usuario.
- Qué datos maneja y con qué sistemas de tu empresa tiene que hablar.
- Qué es imprescindible para lanzar y qué puede esperar.
- Qué has probado y qué te ha fallado: es información que ahorra mucho tiempo.
Distinto es que tu producto lleve IA dentro. Un asistente que responde dudas de los alumnos, como el de la plataforma de Kairos Futures, no es un atajo para construir: es una funcionalidad que se diseña e integra como cualquier otra.
¿Cuánto cuesta cada camino?
Con IA o con un constructor pagas una suscripción y, sobre todo, tu tiempo: el de hacerlo y el de arreglarlo cuando algo no va. Con una agencia pagas un alcance cerrado y por escrito. Lo que más suele encarecer un proyecto no es ninguno de los dos caminos, sino empezar por uno y acabar rehaciéndolo con el otro porque el proyecto creció más de lo que aguantaba. Qué mueve el precio de una app, partida a partida, lo explicamos en cuánto cuesta crear una app.
En Action Development, estudio de desarrollo con oficina en la Rúa Colón de Vigo, la primera reunión es gratis y sin compromiso, y si tu proyecto cabe en un constructor, te lo decimos.
Preguntas frecuentes
¿Se puede hacer una app con inteligencia artificial sin saber programar?
Sí, un prototipo o una app muy sencilla. Publicarla en las tiendas, guardar datos de clientes o conectarla con tu gestión ya exige decisiones técnicas que conviene que tome alguien con experiencia.
¿Una web hecha con IA o con un constructor sirve para mi negocio?
Sirve si es una presentación o una landing de contenido fijo. Si cobra, reserva, vende o se conecta con tu gestión, se queda corta y suele acabar rehaciéndose.
¿Puedo publicar en App Store una app generada con IA?
Se puede si cumple los requisitos de Apple y de Google: cuenta de desarrollador, ficha, política de privacidad y una app completa. Apple rechaza las apps que son solo una web metida en un envoltorio.
¿De quién es el código de una app o una web hecha con IA?
Depende de las condiciones de la herramienta y de quién tenga las cuentas. Antes de construir sobre una plataforma, comprueba si puedes exportar el código y el alojamiento, y a nombre de quién quedan las cuentas.
¿Cuándo compensa pasar de un prototipo con IA a una agencia?
Cuando el proyecto va a cobrar, guardar datos de clientes, conectarse con otros sistemas o publicarse en las tiendas. Entonces el prototipo sirve como briefing y la versión definitiva se construye sobre una base pensada para crecer.
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